Saborea lo bueno: pasar de la intención a la nutrición

Un gourmet es una persona que aprecia y sabe valorar la buena cocina. Un gourmand es alguien que disfruta enormemente de la comida y a menudo come en grandes cantidades o en exceso. Quien saborea lo bueno de los alimentos convierte la rutina diaria de comer en un acto de nutrición y restauración física. En otras palabras, saborear la comida transforma el acto de comer en una experiencia llena de intención y alegría; es lo que se conoce como alimentación consciente (*mindful eating*).

El Center for Mindful Eating (Centro para la Alimentación Consciente) explica este concepto de la siguiente manera:

§            Elegir alimentos que resulten placenteros y utilizar todos los sentidos para explorarlos, saborearlos y degustarlos;

§            Aprender a reconocer las señales de hambre y saciedad, permitiendo que estas guíen la decisión de empezar y dejar de comer;

§            Observar las reacciones ante la comida sin emitir juicios; y

§            Tomar mayor conciencia de las oportunidades positivas y nutritivas que ofrecen la preparación y el consumo de alimentos.1

La alimentación consciente es algo que se puede aprender. Las personas que practican este hábito son conscientes de su cuerpo y responden a las señales de hambre y estrés. A menudo llevan un diario de alimentos para registrar su ingesta diaria y se observan a sí mismas casi como si fueran espectadores imparciales. Por ejemplo: «Acabo de pensar en comida, pero en realidad no tengo hambre». Toman decisiones conscientes sobre la alimentación en lugar de ceñirse a horarios o dietas estrictos. Reconocen su entorno y responden a los antojos sin juzgarse; esto puede implicar ceder ante el antojo o dejarlo pasar, pero ambas conductas evitan las reglas alimentarias rígidas.

Aquí tienes las siete prácticas de alimentación consciente (*mindful eating*) del libro *Savor: Mindful Eating, Mindful Life* (Saborear: alimentación consciente, vida consciente), del reconocido maestro budista Thich Nhat Hanh:2
1. Honra la comida. Reconoce dónde se cultivó el alimento y quién lo preparó. Come sin distracciones para profundizar en la experiencia de comer.
2. Involucra todos los sentidos. Observa los sonidos, colores, olores, sabores y texturas de la comida, así como lo que sientes al comer. Haz pausas periódicas para conectar con estos sentidos.
3. Sirve porciones moderadas. Esto ayuda a evitar comer en exceso y el desperdicio de alimentos. Usa un plato llano de no más de nueve pulgadas (aprox. 23 cm) de diámetro y sírvete una sola vez.
4. Saborea bocados pequeños y mastica bien. Estas prácticas ayudan a comer más despacio y a percibir plenamente los sabores de los alimentos.
5. Come despacio para evitar comer en exceso. Al comer lentamente, es más probable que reconozcas cuándo te sientes satisfecho —o cuando has alcanzado un 80 % de saciedad— y puedas dejar de comer.
6. No te saltes comidas. Pasar demasiado tiempo sin comer aumenta el riesgo de sentir un hambre intensa, lo que puede llevarte a elegir la opción más rápida y fácil, que no siempre es la más saludable. Reservar tiempo suficiente para disfrutar de una comida o un tentempié reduce estos riesgos.
7. Sigue una alimentación basada en plantas por tu salud y por el planeta. Considera los efectos a largo plazo de consumir ciertos alimentos. La producción de alimentos de origen animal, como la carne y los lácteos, tiene un mayor impacto ambiental que la de los alimentos de origen vegetal.
Saborea lo bueno de los alimentos que consumes. Agradece su procedencia. Valora cómo la comida nutre tu cuerpo y tu mente, llena de energía tu espíritu y fortalece tu vida.
 
1 https://positivepsychologynews.com/news/laura-lc-johnson/200908254909 
2 https://nutritionsource.hsph.harvard.edu/mindful-eating/