El agua es esencial para la vida. Desde que las especies primitivas se aventuraron a salir de los océanos para vivir en tierra firme, la prevención de la deshidratación ha sido una clave fundamental para la supervivencia. Estas adaptaciones críticas se observan en una amplia variedad de especies, incluido el ser humano. Sin agua, los humanos solo pueden sobrevivir unos pocos días. El agua constituye desde el 75 % del peso corporal en los bebés hasta el 55 % en las personas mayores, y es esencial para la homeostasis celular y la vida.1
El agua puede ser blanda o dura, de manantial o de pozo, carbonatada o destilada. El agua PiMag®, por ejemplo, se inspira en el agua de origen natural, como la de manantial. Además de las distintas formas de agua que se consumen directamente como bebida, también se obtiene agua a través de los alimentos, principalmente de frutas y verduras. La proporción de agua proveniente de bebidas y alimentos varía según la cantidad de frutas y verduras en la dieta. En Estados Unidos, se estima que el 22 % del agua proviene de la ingesta de alimentos.2 Este porcentaje es mucho mayor en los países europeos, especialmente en países como Grecia, donde el consumo de frutas y verduras es más elevado. Lo mismo ocurre en países asiáticos como China y Corea del Sur, cuyas dietas se centran en alimentos vegetarianos y proteínas de origen vegetal, como el tofu.
Entre los alimentos con un alto contenido de agua (90-99 %) se incluyen la leche descremada, el melón, las fresas, la sandía, la lechuga, el apio, las espinacas, el repollo, la calabaza cocida e incluso los pepinillos encurtidos. Otros alimentos, como el jugo de frutas, el yogur, las manzanas, las uvas, las naranjas, el brócoli cocido, las peras y la piña, pueden contener entre un 80 % y un 89 % de agua.
El papel del agua y la hidratación en la actividad física, especialmente entre atletas y personal militar, ha sido objeto de investigaciones científicas. Se ha observado que los atletas pueden perder entre un 6 % y un 10 % de su peso corporal a través del sudor durante las competiciones.3 Si esta pérdida no se compensa con líquidos, puede producirse deshidratación. Por otro lado, la rehidratación ayuda a restablecer el equilibrio hídrico y puede favorecer un rendimiento físico normal durante actividades de resistencia. Mantenerse adecuadamente hidratado es fundamental para conservar la energía y asegurar un buen funcionamiento del organismo durante la actividad física.

El agua puede influir en su funcionamiento diario. Incluso niveles leves de deshidratación pueden afectar a cómo se siente y a su rendimiento, incluyendo el estado de ánimo y la claridad mental. Esto resulta especialmente evidente en niños pequeños, personas mayores, quienes viven en climas extremadamente cálidos y aquellos que realizan ejercicio intenso de forma regular. Una vez más, la rehidratación es clave para mantener el funcionamiento normal del cuerpo.
Para mantener los niveles de hidratación a lo largo del día, puede utilizar el color de la orina como una guía sencilla. Un tono amarillo pálido indica una hidratación adecuada, mientras que un amarillo más oscuro puede señalar la necesidad de reponer líquidos rápidamente. Como se ha mencionado anteriormente, muchos alimentos tienen un alto contenido de agua, por lo que conviene incorporarlos a su dieta diaria.
